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Mayo 24 / 17 - Escrito por
ASPROAS - Asociación de Productores Alternativos de Simití
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Historia

Frente a la problemática que nos acosa decidimos defender nuestra cultura e identidad y seguir siendo campesinos y campesinas con condiciones dignas. Desde 1997 nos agruparnos para sacar adelante propuestas alternativas que nos permitan permanecer de manera digna en el territorio y lo hemos hecho todos: mujeres y hombres, jóvenes y niños

Quiénes somos

La Asociación de Productores Alternativos de Simití, ASPROAS, está conformada por 464 campesinos y campesinas en 12 comités de hombres y 23 de mujeres, que estamos trabajando manejo de pequeños sitios de cultivo, patios y especies menores, agricultura orgánica, piscicultura y ganadería en tres poblados (corregimientos) y 9 veredas en las que habitamos 2.500 personas, de acuerdo al Estudio Socioeconómico que estamos terminando actualmente.

Los campesinos y pescadores asociados en ASPROAS, estamos ubicados en la región del Magdalena Medio, zona central y de elevados conflictos sociales, económicos y políticos de Colombia, precisamente por los recursos de minería y el petróleo, la extracción y siembra de maderas y la implantación de monocultivos extensivos de palma aceitera, entre otros. Aquí también se han sembrado cultivos de uso ilícito y todo ese tipo de economía extractiva e ilegal, han estimulado el accionar de actores armados y violentos.

Objetivos

Nuestras mayores fortalezas están en nuestra propia gente, nuestros conocimientos, nuestras semillas y los aprendizajes que hemos ganado. También hemos aprendido poco a poco a trabajar de manera organizada para:

  • Ganar en el manejo y la gestión del territorio y de nuestras formas propias de gobierno campesino.
  • Promover y practicar la agroecología y el buen manejo de los recursos naturales.
  • Estimular la participación, decisión y vinculación de las mujeres y los jóvenes en los asuntos claves de nuestra sociedad.
  • Fortalecernos institucionalmente para ser una alternativa y un actor de la región.
  • Procurarnos nuestra seguridad y soberanía alimentaria y contribuir a la economía local.

Qué hacemos

Hemos defendido con esto nuestra propuesta pacífica y respetuosa entre humanos y con la naturaleza. Hemos hecho buenas cosas para superar la falta de acceso a crédito bancario, al constituir el Fondo de Crédito Rotatorio, que ha permitido a los comités desarrollar proyectos de especies menores, piscicultura, ganadería, agricultura de maíz, cacao, patios y mujeres cabeza de familia. Hemos establecido más de 100 hectáreas de cacao que nos puede brindar estabilidad a futuro en lo económico y un mejor trato a la tierra.

Pero ahora enfrentamos problemas recurrentes que tienen que ver con las grandes desigualdades que se viven en Colombia y en otros países de América Latina. Entre estos tenemos:

  • La pérdida acelerada del territorio y los recursos que nos garantizan nuestros medios de vida, no contamos con tierra suficiente: hicimos un estudio y nos dimos cuenta que más de las dos terceras (2/3) partes de los campesinos y campesinas no tenemos ninguna forma de acceso a este recurso fundamental.
  • Tampoco podemos acceder a equipos y tecnologías suficientemente apropiadas, nuestras viviendas son vulnerables a las inundaciones y ante el avance de la palma para la producción de los llamados biocombustibles "Perdimos el acceso limitado que teníamos a la tierra, no tenemos la palma local para los techos, la leña para cocinar y estamos literalmente cercados por la palma africana".
  • Asimismo en la zona de Río (El Garzal), el asunto de no tener los títulos y asegurar nuestra permanencia en las parcelas sigue amenazada, puesto que fue levantada la medida que protegía nuestra permanencia. Ahora, una nueva ley de Tierras nos coloca en mucha vulnerabilidad.

Esta situación ha afectado de manera directa y específica a las mujeres de nuestra comunidad y por supuesto a todos. Mientras en Colombia existen 98 hombres por cada 100 mujeres, en la zona donde estamos, existen 126 hombres por cada 100 mujeres y tal situación nos lleva a preguntar dónde están emigrando o que están haciendo nuestras campesinas. Todo lo anterior nos expone a un gran desplazamiento y sentimos amenazada nuestra permanencia y nuestra economía, por eso hoy más que nunca es necesario mantener y fortalecer nuestra organización y también contar con amigos y amigas solidarios.

Con nuestra organización ASPROAS, estamos haciendo cosas nuevas para que las buenas ideas e iniciativas tengan sentido político y también para frenar los riesgos que enfrentamos. Estamos aprendiendo a establecer diálogo con alcaldías, instituciones no gubernamentales y del Estado, y organismos internacionales. En todo esto ha sido muy valioso para nosotros y nosotras la Fundación SWISSAID, quien nos ha apoyado desde los inicios tanto financieramente como en el acompañamiento profesional y en la solidaridad política.

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